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26/4/13

Estado de sitio

Las pruebas de la batalla son desconcertantemente escasas. Un banco cojo, un cristal roto. No queda huella del miedo, la tensión, la adrenalina, la furia  y la violencia que hace unas horas corrían por los pasillos. Nada que esgrimir como prueba del delito, nada que defienda nuestro recuerdo. Nada a parte de la sombra en nuestras almas.

Guardias jurado custodian las puertas. Control de entrada. Control de salida. Control de paso. ¿A dónde vas? ¿De dónde vienes? ¿Cuáles son tus intenciones? ¿Puedes identificarte? No tienes más derechos que los que yo te quiera dar y ya estoy cansado de lo que haces con tu libertad. Prostituye tu mente, vende tus ideales y hablaremos. Los demás ya lo han hecho, ¿cuál es el problema?
Rebeldía, revolución y principios son patrañas de la juventud. Crece de una vez, maldita sea. Ya no eres un crío para jugar a quemar las calles. Deja de soñar. ¡Despierta! Esto es la realidad. Mi realidad. Y tú estás en ella.

Te he enseñado lo que es una buena vida. Te he enseñado a lo que debes aspirar, en lo que debes creer, lo que debes pensar. Nunca te habías quejado, ¿cuál es el problema? Si quieres conseguir todo lo que deseas, ya sabes lo que tienes que hacer. Yo te he dado anhelos y herramientas para conseguirlos, ¿cuál es el problema?

Sonríe y asiente. Así, muy bien. Otra vez, por mí. Muchas gracias. Rellena el formulario, abona las tasas y ponte en la fila. Tendrás que deshacerte de tus creencias e ideas, pero no te preocupes, te daré otras nuevas. Y puedes quedarte con tu gorra, tus pantaloness y chalecos, conserva tu individualidad. Sé que te gusta ser especial. Y podrás serlo, podrás ser cualquier cosa que te haga feliz. Sólo tienes que avanzar con los demás. Entra al redil, verás todas las comodidades que ofrezco.

Así me gusta. Sonríe y avanza. Muchas gracias.

Siguiente, por favor.

23/1/12

¿Y si fuese una chica?

Hace un tiempo, salió en la conversación con un compañero de clase, no recuerdo muy bien cómo, el dato de que la noche anterior yo había dormido en casa de un amigo. Este comentario provocó inmediatamente una serie de comentarios y sonrisillas cómplices que me sentaron profundamente mal. Tuve la misma sensación que cuando hablo con mi madre de quedar con un amigo, sin chicas de por medio: casi puedo escuchar sus cerebros gritando ¡¡aquí hay tomate!!.

Y esto me molesta, fundamentalmente, porque cuando me quedo en casa de una chica no veo ese brillo de suspicacia en sus ojos. Porque si dijese despreocupadamente que estuve durmiendo en casa de una amiga y tuvimos que compartir colchón y después ducha para ahorrar espacio y agua caliente, nadie lo entendería igual que si lo hubiese hecho con un chico. Lo cual me ofende un poco.
Supongo que es una estupidez, pero no puedo evitarlo. Cuando lo hace alguien que me conoce, tengo la sensación de que está borrando una parte importante de mí y eso me enfada, pero también me duele, para qué engañarnos. Por otro lado, cuando lo hace un desconocido que no tiene por qué saber lo que me gusta o me deja de gustar, me molesta que dé por supuesta mi heterosexualidad sin plantearse de entrada ninguna otra posibilidad. Además, esa actitud de "entre dos chicas no hay problema" me hace sentir ligeramente asexuada como mujer. Es decir, por mucho que yo fuese una heterosexual de tomo y lomo o no hubiese ningún tipo de tensión sexual y/o atracción entre nosotras, el hecho de haber estado restregándome en la ducha con otra muchacha debería provocar, al menos para el que está escuchando, alguna que otra suspicacia (y no sólo calentones).

Pero volviendo a la conversación con mi compañero, la cuestión es que con todo esto comiéndome por dentro, no iba a callarme. Así que le pregunté si hubiese puesto la misma cara en caso de que yo hubiese hablado de dormir con una amiga. Tras una breve expresión de sorpresa, se encogió de hombros y dijo algo así como "Bueno, pero eso son rumores". Cuando le pregunté qué diablos se rumoreaba exactamente escurrió el bulto, como si llamarme bollera a la cara fuera algo muy feo. Y no sé si me hace gracia o me mosquea que la gente sea capaz de hablar de mi a mis espaldas o dejar caer sus comentarios en mi cara, pero no se atreva a terminar de llamarme lesbiana con todas sus letras. Supongo que me queda mucha psicología por aprender para poder entenderlo.





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Image by mementto

20/9/11

De presentar tus respetos y otras improvisaciones

Ramiro. Un nombre de esos que ya no se llevan. Creo que hacía unos tres o cuatro años que no le veía, aunque quizás fuesen cinco o seis. En realidad es una de esas personas que forman parte de la infancia y existen en el recuerdo de forma nebulosa y difusa.

Hoy me he reencontrado con su cuerpo de aspecto cerúleo a través de una vitrina. Muerte súbita, como si se tratase de un recién nacido.

Nunca he entendido la razón de reunirse ante un ataúd abierto y velar un cadáver en exposición. Y sin embargo, allí estábamos: decenas de desconocidos dándose el pésame y besándose las mejillas como en un coreografía previamente estudiada. Las frases hechas flotaban en el aire y todo parecía ridículamente artificial.
El tantatorio estaba atestado de gente que en el interior de los cuartitos, cada uno asignado a un difunto como si de un hotel se tratase, se paseaba lánguidamente, ahogada en la pena, y en el exterior charlaba con ánimo. Se oían gritos y risas, los niños corrían y saltaban,... Aquello parecía un parque. Y de pronto, al cruzar la puerta, cada uno recuperaba su papel en aquel macabro vodevil.

No, definitivamente no entiendo la necesidad de exhibir el cadáver de un ser querido y orquestar todo el sinsentido que suele acompañar a las reuniones sociales.
El circo de la muerte ha llegado a la ciudad. ¡Pasen y vean! ¡Jóvenes y viejos! ¡Los cadáveres más frescos!

Definitivamente yo quiero que me incineren, y que lo hagan cuanto antes. No me gustaría que un puñado de gente se congregase ante mi cuerpo pálido y tratado químicamente para conservarlo. Tampoco querría los respetos de nadie, aprovechad ahora para decirme lo que queráis, después no servirá de nada.